martes, 4 de marzo de 2014

Cuaresma: Tiempo de cambiar



La Cuaresma se refiere a los 40 días antes de la Pascua. Es un tiempo de arrepentimiento, preparación espiritual, ayuno, oración
y limosna que empieza con el Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Resurrección durante Semana Santa.

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua.
Convertirse es ¨cambiar¨. Convertirse es también tratar de ser cada día mejor en todo lo que hacemos, compartiendo y haciendo obras buenas. Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. 
La imposición de la ceniza es para recordarnos que todos algún día hemos de morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Esto también significa que todo lo ¨material ¨ como nuestra casa, la comida y las cosas que tenemos se acaba y lo único que nos llevamos de este mundo es LO BUENO Y LO MALO QUE HAYAMOS HECHO en nuestra vida.
El miércoles de Ceniza es un día de ayuno y abstinencia al igual que los viernes de Cuaresma son días de abstinencia, pero ayunar por ayunar no tiene sentido y no hace a la gente mejor… sobre todo en un mundo en el que muchos ayunan, no porque es Cuaresma, sino porque no tienen qué comer. Abstenerse de comer carne es un signo que tiene su importancia por lo que significa, nos recuerda que estamos en un tiempo "especial", nos despierta de nuestro letargo, para que no se nos pase este tiempo de conversión sin pena ni gloria. Y es un signo especialmente útil, porque no se queda en el templo, sino que se mete en nuestra casa, en nuestra vida, porque la conversión cambia el corazón, es decir, la vida entera, toda nuestra existencia. Otros dejan ciertos hábitos como el uso de Internet, ver televisión, o ayunan de dulces, de ir al cine…
Pero también podemos hacer ayuno y abstinencia, sobre todo, de nuestros egoísmos, orgullos, odios, perezas, murmuraciones, envidias y rencores… 
En todo caso: ¡Hoy es un buen día para ponernos en camino!